The Midnight Walk Revela su magia oculta en VR ✨
Un mundo onírico fascinante para explorar tanto en VR como en pantalla tradicional, aunque la historia no siempre impacta tanto como se desea.
Con la escuela de mi hijo preparando una obra de teatro de Alicia en el País de las Maravillas para el cierre del curso, decidí que sería buena idea ver juntos una película basada en la historia para motivarlo más. Él no quiso ver la versión animada (una lástima), así que optamos por la secuela al estilo Tim Burton, en la que Alicia regresa a Wonderland sin recordar haber estado antes. No has llegado hasta aquí para leer una reseña de una película de 2010, así que seré breve: es mejor de lo que recordaba, aunque combina momentos visualmente deslumbrantes con otros algo insípidos. Para ponerlo en perspectiva: es como comer una pizza deliciosa pero con ingredientes distribuidos de manera desigual. The Midnight Walk comparte muchas similitudes con esa película y, al igual que esa pizza, ofrece una experiencia irregular, tanto para bien como para mal.
Un vistazo al mundo y jugabilidad de The Midnight Walk
The Midnight Walk, creado por Moonhood (un estudio nuevo con conexiones a Zoink Games, desarrolladores de Fe y Lost in Random), es una aventura de terror folclórico en primera persona con elementos de sigilo y acertijos suaves. Se puede jugar en VR o en pantalla convencional, interpretando al misterioso Burnt One que viaja junto a su compañero Potboy, una olla flamígera. La misión principal es alcanzar la Montaña Lunar para que Potboy cumpla su destino, pero el juego también presenta relatos dispersos sobre el fuego y la oscuridad.
Arte y atmósfera
Mi opinión sobre The Midnight Walk es ambivalente, pues veía en este juego el potencial para convertirse en un clásico del género que al final se queda solo en un juego correcto. No obstante, es innegable la claridad de la visión artística y la destreza con la que está creado. Los personajes, objetos y escenarios fueron modelados por artistas y escaneados para el juego, generando una atmósfera gótica de fantasía tipo stop-motion espectacularmente lograda. Más allá de mis críticas, The Midnight Walk es una experiencia audiovisual verdaderamente encantadora, con voces excepcionales y música que encaja perfectamente con un mundo oscuro pero con destellos de esperanza.

Emociones y narrativa
Al terminar The Midnight Walk, sentí poca conexión emocional. El desenlace logra un momento conmovedor y sincero que pocas veces se ve en videojuegos, sin embargo, la historia general no termina de enganchar. Hay tristeza, soledad, duelo y arrepentimiento, especialmente reflejados en Potboy, pero también luz en la oscuridad, calor en las llamas y reflexiones interesantes, como la forma en que se enfrentan a ciertos «monstruos». Aun así, espero sentir más conexión con la narrativa principal, al igual que con el Burnt One, Potboy y el curioso personaje Housy, una casa ambulante. Estos tres son la verdadera razón para avanzar en este breve viaje de cuatro a cinco horas, ya que el resto del relato pasa sin mucha pena ni gloria.

Mecánicas de juego y uso del fuego
The Midnight Walk destaca por su simplicidad jugable. El fuego es un elemento central: prender cerillas para encender velas, usar a Potboy para quemar obstáculos y avanzar mientras evitas monstruos aterradores. El sonido también es crucial, ya que muchos enigmas requieren cerrar los ojos y escuchar atentamente, algo que funciona muy bien con audífonos y especialmente en VR. Esta mecánica de cerrar los ojos transforma el entorno y los enemigos, permitiéndote descubrir claves para avanzar, como una llave que aparece tras parpadear frente al ojo brillante de una estatua de rana.



Visuales impresionantes y experiencia VR
En la segunda mitad del juego, los gráficos alcanzan su punto más impresionante, con estructuras enormes e imposibles que crean una sensación de mundo infinito. La vista es hipnotizante, pero aquí el gameplay comienza a sentirse repetitivo: recolectar objetos para abrir caminos, prender fuego para desbloquear rutas y evitar ataques de monstruos. En VR estos aspectos son más perdonables, ya que la simplicidad facilita la gestión y la escala del mundo inmersivo invita a admirar cada detalle, aunque la experiencia pueda cansar el cuello tras varias horas. Sin embargo, la implementación VR tiene sus limitaciones y ciertas acciones resultan más sencillas con un control tradicional. En definitiva, aunque puedes jugar de ambas formas, recomiendo VR para una inmersión superior.
Conclusión: un viaje visual con altibajos narrativos
Al igual que una pizza, donde se espera una experiencia satisfactoria en cada bocado, The Midnight Walk ofrece momentos brillantes pero a menudo deja espacio para mejorar. El fuego, la atmósfera y los personajes son puntos fuertes, pero a menudo la historia y la jugabilidad no alcanzan todo su potencial. Sin embargo, la sonrisa de Potboy es motivo suficiente para acompañarlo en esta caminata larga y oscura. Hazlo por él, como sugieren los carteles motivacionales dentro del juego, ¡y vive esta experiencia única! 🔥🎮
Una copia del juego fue proporcionada por el editor para la reseña.
















